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Dos mandatarios de dos de las naciones más poderosas del planeta estaban reunidos W. Churchill y F. Roosevelt. Ambos estaban conversando terminada la conferencia de Yalta y Stalin ya en camino hacia la URSS; hablaron temas profundos, el avance del comunismo y el nazismo, pero por sobre todo el peor mal que asolaba la tierra: El Nazismo con Hitler a la cabeza. Ambos discutieron de cómo podían vencer a este feroz enemigo sin tener que recurrir al ejército rojo: pocas eran las opciones que tenían los alemanes han tenido una labor excepcional se habían salido de control los dos se lamentaban que por culpa de ellos mismos este mal avanzara; la estrategia de eliminar el comunismo se vio manchada dado que los alemanes ganaron demasiado poder.
Horas y horas de discusión no sacaron nada en limpio, pero ambos no deseaban terminar este encuentro sin un broche de oro. 
Roosevelt: amado Winston yo ya no puedo hacer lo que en el pasado nos daba gran placer ya que mi enfermedad cada vez me pone más débil; tendrás que tu penetrarme brutalmente.
Churchill: No jodas eso ya lo sé tu salud se ha debilitado mucho en estos años hace mucho que no tenemos sexo como se debe, pero como hoy es una ocasión especial pondré todo mi esfuerzo y ganas para que disfrutes como nunca.
Roosevelt: Entonces ven y hazme tuyo que estoy excitado. 
Churchill lo besó apasionadamente, lanzó las muletas que lo sostenían contra la pared por lo que cayó; ya en el suelo Churchill comenzó por masturbarlo con fuerza con una mano y con la otra meterle en dedo en el ano para que el goce sea completo. Al eyacular prosiguió por darle una extenuante sesión de sexo oral, comenzó lamer sus genitales como si fuera un helado que se estuviera derritiendo. En la cara de Roosevelt se notaba un éxtasis sumamente placentero. 
Terminado ya la cuestión en sí empezaron por la penetración, Roosevelt ya no podía dado su enfermedad por lo que Churchill tuvo que ser el activo en esta ocasión. Éste sintió como era penetrado con gran fuerza; sentía una opresión en su ano puesto que esto era nuevo para él, siempre había sido él quien penetraba. Winston sentía una sensación única estaba penetrando al presidente de los Estados Unidos. Se sentía poderoso como nunca. En su éxtasis empezó a nalguear fuertemente; en toda la habitación se escuchaban los gemidos de Roosevelt y Churchill cada vez penetraba con más fuerza. Roosevelt le pedía que se detuviera, pero Churchill no hacía caso, pasaron las horas y el sexo inundo todo hasta vaciarse en un gran y largo orgasmo. Al sentir esto Churchill sacó su pene y eyaculó todo el cuerpo del mandatario estadounidense. Descansaron largo rato y después ayudado por Churchill, Roosevelt tomó una ducha. Ambos estaban complacidos por esta ocasión; se besaron en la ducha y acordaron que el mes próximo tendrían sexo otra vez.
Fin

ask-irumi69:

OTL oh dios santo, me siento tan hereje weon xD
Mami si lo ves.. No me mates ;A;

ask-irumi69:

OTL oh dios santo, me siento tan hereje weon xD

Mami si lo ves.. No me mates ;A;

Source: ask-irumi69

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Hitler estaba llegando a Italia. El recién asumido primer ministro itálico lo esperaba con gran devoción. Mussolini tenía una ideología bastante parecida al nacional socialismo alemán. Hitler se veía atraído por el mandatario, a quien lo encontraba muy guapo. Mussolini admiraba de forma casi platónica a Hitler por sus logros en la guerra, y por sobre todo, la guerra relámpago.
Los dos mandatarios se encontraron, se saludaron cordialmente y procedieron a reunirse en una sala privada. Hablaron sobre el curso que debía tomar Europa y cómo las dos naciones unidas podrían volver a formar un imperio como lo fue el romano. Hitler y Mussolini se habían excitado de sobremanera al ver la gran similitud de ideas. El repudio al comunismo fue un punto apasionado entre ambos. Las cosas a cada segundo se ponían más calientes y el libido de ambos empezó a brotar. Las cosas se pusieron subidas de tono, cuando Hitler le quitó la boina a Mussolini y empezó a acariciar su cabeza de manera delicada. 



-¡Qué bello eres!. - exclamo Hitler
Mussolini se enrojeció y no contesto. Pero dado unos segundos este dijo. 

-Hitler me provocas de una forma que no puedo explicar.

-Calla, y bésame antes de que me arrepienta.



Ambos empezaron a besarse de forma muy apasionada, el más alto, introduciendo su lengua lascivamente dentro de la cavidad bucal del de bigotes, llevando un ritmo acelerado y algo desesperado, quería comenzar pronto con el acto sexual, no podía esperar más, sólo quería sentir el calor del cuerpo de su igual, de tan sólo imaginarse esa escena su cuerpo se calentaba y sus mejillas se sentían cálidas, al igual que el rostro del otro que parecía excitarse de mayor manera. Poco a poco empezaron a despojarse de sus ropas. 
Hitler como buen fascista gozaba tener sexo duro, por lo que al momento de penetrar a Mussolini lo hizo de una forma salvaje y brutal. Mussolini gemía como una prostituta de los barrios bajos alemanes, de una forma muy desaforada. Esto excitaba a Hitler, por lo que, para aumentar su gozo, empezó a nalguear y a golpear en contra las paredes a Mussolini mientras realizaban el acto sexual.

Pasaron varios horas teniendo sexo, acariciandose de manera lasciva y lividinosa. Los guarda espaldas que vigilaban al otro lado de la habitación no sabían que demonios estaba pasando. Hitler, ya algo agotado de todas las embestidas sexuales y producto de esto debido a su baja condición física, incluyendo su pequeño porte, tomó la posición de pasivo dentro del acto sexual. 

Mussolini, en este momento, un poco aquejado por la penetración de Hitler, tuvo que esperar un poco para recuperarse y poder tomar la delantera dentro de este erótico juego. Pero al pensar que penetraría a Hitler, su gran amor, aquél que tanto había deseado con fogosidad, le dio fuerzas para poder realizar el acto. Estuvieron horas haciendo el amor de forma desenfrenada y pasional. Una vez que terminaron, estos hablaron sobre su ideología, la cuál era verosimíl desde ambos puntos de vista, y que al parecer calzaban en muchos aspectos.

Esto marcó la amistad sexual entre ambos. Después de este hecho tuvieron varios otros encuentros. Pero el primero fue el más inolvidable de todos, pues, marcó un hito. Los dos más grandes fascistas de la historia unidos y con una sed por acabar con el comunismo.

Fin

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Él se encontraba durmiendo en sus aposentos, mientras otro individuo vigilaba su sueño. Dormía plácidamente. Pero despertó, estaban bombardeando su lugar, las fuerzas enemigas estaban atacando. El individuo que lo vigilaba lo llevo de prisa fuera del recinto. Él pudo ver como todo caía a pedazos, su pequeño pedazo de democracia e igualdad caía, entonces el individuo que lo acompañaba cae muerto y él es noqueado. 


Al despertar se ve en una habitación oscura, y un sujeto le veía fijamente. Era su general. Él se preguntaba qué había pasado, por qué se encontraba ahí. El general empezó a hablar.



- Todo acabó, “compañero”.



- ¿Qué está pasando aquí?



- No se puede seguir con esto. El país sufre, yo y el congreso no podemos permitir que siga esta crisis.



- Así que de eso se trata…



- Sabías que este momento llegaría.



Se produjo un silencio. Él sabía lo que ocurriría, en todos aspectos, por lo que reflexionó y dijo:

- Mi general… sé que este es el fin. Pero quiero decirle que anhelo tener la despedida de este mundo contigo. El único amor real que tuve. 

- Sabes que eso fue hace mucho tiempo.

- No importa. Nada importa mi vida terminara hoy.

- Eres un idiota. te complaceré.

Él se encontraba en una silla amarrado. Entonces el general se baja el cierre, saca su pene regordete para introducirlo en la boca de aquel que se encontraba amarrado. Pero antes dijo:

- Este es el fin.

- Lo sé. Pero si voy a morir quiero que sea de esta forma. Atragantado con tu ser.

- Eres un enfermo…

En ese momento introdujo su pene en la boca del sujeto. Se podía apreciar el placer en su cara por aquella acción, mientras que aquél espeso líquido comenzaba a adentrar desde sus labios por toda su cavidad bucal, haciendo que este de alguna manera acaparara toda aquella zona, de esta manera desde sus viscosos labios se pudo apreciar el cómo se rebalsaba todo su sémen mezclado de escupitajos, y un poco de sangre producto de la fuerza provocada por el General en su paladar. Pasaron varios minutos y su cara empezó a ponerse roja, pero no podía detener su regocijo y deleite de la fortaleza del otro, y de la lujuria que se desataba en aquella habitación. Y, se estaba ahogando, efectivamente. Pero el General no cesó y continuó hasta dejarlo inconsciente. 

Saco de su bolsillo un revolver y empezó a apuntar el rostro. Por su mente pasaron varios recuerdos. Disparó entre medio de lagrimas.

Tras ver cómo la sangre, los líquidos espesos y blancos, y adjunto a ello, las lágrimas estaban sobre el cuerpo muerto del otro hombre, una extraña sesanción recorrió sus entrañas. Se inclinó al cuerpo moribundo y lo desató, y después de ello lo dejó en una posición, digna de sodomización, en el suelo. Comenzó a hacer dicho acto, sintiéndose algo hipócrita al tratarlo de enfermo anteriormente, pero algo que fue ignorado luego de sentir cómo se venía otra vez en aquél sangriento y estático cuerpo. Lo más extraño es que no podía sentirse exhausto, como si la sangre provocará en él un nivel de mayor excitación o fogocidad en su cuerpo. Y de esta forma continuó, desde esa madrugada hasta que llegó el amanecer, un oscuro y temible amanecer. 

Era el 11 de septiembre de 1973 se había efectuado el golpe de estado en Chile y dejando como protagonistas a Salvador Allende y a Augusto Pinochet. Sus nombres siempre fueron recordados por la historia chilena. 

Fin

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Todo empezó en un caluroso día de Octubre. El joven Stalin estaba de ambulando por la plaza con su buen amigo, en ese entonces, Trotsky, entonces éste, aprovechando la situación, le dijo:

- Oiga, Compañero Stalin

- dígame, compañero Trotsky

- Bésame. Yo te amo, mucho.

Entonces en ese momento, a la sombra de unos cerezos, ambos compañeros chocaron sus bigotes y empezaron a besarse de forma apasionada y sexual. Pero alguien los miraba. Era el mejor amigo de Stalin, Adolf Hitler quien secretamente estaba enamorado de Trotsky, pero no se había atrevido a declarar su amor por medio a las represarías de Stalin. Hitler se escondió, al ser espectador de esta libidinosa escena, tras uno de los cerezos del lugar. Un fuerte escalofríos recorrió su espalda al presenciar todo esto, le resultaba doloroso, pero al mismo tiempo era excitante, lo que le hacía sentir mucho más extraño que cualquier cosa. Vio como su “rojo” rival era capaz de atreverse a tocar las mejillas del otro, sabía que él podría haber hecho mejor las cosas estando en su lugar. Y de un momento a otro, uno estaba sobre el otro, aún entrelazando sus lenguas, pero Stalin sobre su amado Trotsky, vio cómo la ropa se hacía nada en esa situación y cómo sus cuerpos desnudos comenzaban a ejercer frotes, al igual que sus vellos corpóreos, era un sonido bastante agradable para él, pero no al pensar que se trataba de ellos dos, eso lo hacía horrible. Se escondió nuevamente tras el árbol, dejando de ver aquella palpitante escena, pero a pesar de eso los gemidos y las palabras de amorío, algo osadas, absorvían el ambiente.

- Stalin, métela duro

- ¿Estás seguro? Aunque es algo que siempre he querido hacer

- Sí, siempre me han gustado las cosas fuertes.

Tiempo después, todavía en la mente la imagen protagonizada por Stalin y Trotsky. Hitler recordaba aquel choque de bigotes que le perturbaba tanto. Éste era un sujeto vil y vengativo por lo que resolvió crear un lugar para castigar a quien le rompió el corazón acompañado de su actual pareja. Por lo que éste creo un lugar tan horrible como el infierno mismo, este lugar se llamo “auschwitz”.

Esta pareja no tenía ni la menor idea de lo que vendría. Cabe recordar que ha pasado dos meses desde los acontecimientos. La feliz pareja ya tenía en su mente variados recuerdos. Habían hecho el amor tantas veces y de tantas formas que se la ingeniaban para crear la más exóticas poses y creaban las fantasías sexuales más osadas. Hitler quien era un espía de primera, sabía de todo esto y hace semanas que preparaba su venganza.

Cuando ellos iban felizmente tomados de la mano por la avenida principal, atacó la Gestapo, los agentes de Hitler, para efectuar su tan anhelada venganza.

Stalin y Trotsky fueron llevados a auschwitz. Fueron golpeados y maltratados psicológicamente de tal manera que sólo deseaban estar libres. Pero unas palabras salieron de Trotsky dirigidas a Stalin

-Stalin… te amo mucho, me gustaría morir a tu lado

- No digas eso Trotsky. No vamos a morir aquí.

- Sabes que es mentira. Stalin, follemos, follemos hasta morir y fundirnos en uno solo.

- ¿Estás seguro? yo haría todo por ti.

- Hagamoslo entonces. Y terminemos con este sufrimiento.

Fue entonces cuando empezaron a follar de una forma salvaje. Pero un guardia que lo custodiaba a ambos se dio cuenta y le aviso a Hitler. Éste al enterarse de ésto fue inmediatamente donde aquellos hombres. Pero ya era muy tarde. Ambos yacían muertos uno al lado de otro, Hitler lloraba desconsoladamente maldiciendo todo y preguntándose. ¿Qué hubiera pasado si todo hubiera sido diferente?.

Fin